sábado, 30 de agosto de 2014

¡Ya estoy aquí!

En primer lugar ¡hola a todo aquel que este leyendo esto! Me llamo Marta y este curso estaré de ERASMUS en Rennes (Francia). Este blog pretende recoger algunos de los que formaran parte de mis recuerdos de mi experiencia ERASMUS. Los que me conocen saben que me encanta escribir y no puedo resistirme a crear un rinconcito para mí y para todo aquel que quiera saber qué hago con mi vida durante este año.

Voy a empezar por situarme un poquito. Mi ciudad ERASMUS se llama Rennes (que no Reims, que ya van muchos que me nombran la preciosa catedral...). Es la capital de la Bretaña francesa y, aunque las comparaciones son odiosas, equivale a Galicia en España más o menos. Tiene unos 200.000 habitantes pero parece ser, que durante el curso escolar los estudiantes triplicamos la población, así que el ambiente universitario se respira por todos los rincones.
Aquí llueve. Y mucho. El tiempo es de locos. Vemos el sol una hora y la lluvia veintitrés, aunque para una chica de norte como yo, esto no debería ser un problema a estas alturas.

Hace una semana que llegué ya, y sigo manteniendo la misma opinión. Me encanta la ciudad. Tiene mucho encanto. No es demasiado grande pero lo suficiente como para perderse (y sino que me lo digan a mi...). Una de las cosas que más me llamó la atención desde el principio es la extremada limpieza, un puntazo a su favor.

El ayuntamiento está enfrente de la ópera, y es una de las zonas más transitadas. Un dato curioso es que no sé por qué razón, enfrente del ayuntamiento han puesto unas hamacas en las que la gente se tumba para descansar, leer o incluso dormir un rato sin ningún tipo de reparo. Estos franceses están locos pero a mí me encanta. 
 


Otro de los edificios más emblemáticos es el Parlamento de Bretaña, dónde hasta hace muy poco proyectaban un espectáculo audiovisual sobre su historia con Anne de Bretagne (figura histórica de la que los bretones están muy orgullosos) a la cabeza. Me encanta que este tipo de iniciativas tengan cabida ya que merecen muchísimo la pena, tanto para turistas como para residentes.


Los jardines son espectaculares. Cuidados hasta el último detalle, se abren paso en pleno centro. Un espacio dedicado a las plantas y los animales acompañado por numerosas fuentes que, es un imprescindible en Rennes.






Por último y dejándome muchísimas cosas en el tintero está la Rue de la Soif (la calle de la Sed). Es una calle que por lo que dicen se debe de llenar hasta los topes cuando llegan todos los estudiantes. Es pequeña pero llena de bares a ambos lados y con un ambientazo de noche.


Y con esto cierro esta breve introducción para todos aquellos que me preguntáis dónde estoy y cómo es esto. Escribiré pronto (o eso espero).

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